En cuestión de días pasó de ser el favorito de Ángela Merkel a cadáver político, pero Norbert Röttgen puede estar orgulloso: ahora es parte del prestigioso club de jóvenes promesas enterradas bajo la sombra de la canciller alemana. "La madre decapitó a otro de sus hijos", ilustró Jakob Augstein, editor del semanario Der Freitag. La imagen alude al apodo de Merkel, Mutti (literalmente mami) y al que se ganó Röttgen como ministro de Medio Ambiente por su buena relación con la mandataria: "el niño listo de mamá".

A los 46 años, Röttgen era, en efecto, una de las figuras con más futuro dentro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel hasta que llevó al partido a la debacle en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia, celebradas hace una semana. Tres días después, la canciller lo destituyó.

Los medios germanos recuerdan otros "filicidios" anteriores. El caso de Christian Wulff es el más reciente y paradigmático: cuando se consolidaba como estrella ascendente de la CDU como primer ministro en Baja Sajonia, Merkel se empeñó en convertirlo en Presidente alemán en junio de 2010. Sólo 19 meses más tarde, en febrero de este año, Wulff se veía forzado a renunciar al cargo por un presunto caso de cohecho.

El carismático Karl-Theodor zu Guttenberg parecía el sucesor natural de Merkel hasta principios de 2011. Un plagio en su tesis doctoral lo obligó a renunciar como ministro de Defensa cuando era el político más popular de Alemania.

El diario Süddeutsche Zeitung, que califica a Merkel de "devora hombres", ofrece hasta diez ejemplos más, entre los que figuran el ex alcalde de Hamburgo, Ole von Beust; el ex jefe de Gobierno de Hesse, Roland Koch, o el ex presidente, Horst Köhler.

Dentro de la CDU, algunos líderes mostraron su rechazo a la fulminante caída de Röttgen. "Su humillación pública por parte de la canciller me parece más que hiriente", señaló el diputado cristianodemócrata, Uwe Schummer, al diario Stuttgarter Nachrichten. El presidente del Parlamento, Norbert Lammert, consideró que la destitución resulta lamentable para Röttgen, el Ministerio y la CDU. "Me habría gustado que las cosas fuesen de otra manera", admitió.

Muchos interpretan que la Mutti tuvo que convertirse en ogro para sus propios hijos. Y no dudó en hacerlo, comenta un editorial del Frankfurter Rundschau: "pocos políticos supieron reinventarse una y otra vez a lo largo de su carrera para adecuarse a la situación". Con la derrota del domingo "comienza una nueva fase" que culmina en las elecciones generales de 2013, señala el diario. "El brutal trato de Merkel a uno de sus más estrechos aliados puede entenderse como un acto desesperado para recobrar la iniciativa como sea", concluye.